ensayo de una gigante
3, 08 de 2006-03-08 de 2006
... o cómo escribir un cuento
Un día seré más grande que todo esto que aparece antes mis ojos y
podré caminar sobre la ciudad diminuta,
como Gulliver en Lilliput.
Y desde lo alto,
veré cómo las luces se distorsionan,
mis ojos jugarán con sus colores
-compensación de EV en mi cámara digital,
visión nocturna-.
Un día seré tan grande que mi cabeza estará rodeada de nubes y
podré escuchar la ciudad en hora punta,
como banda sonora -v.o.-.
Y desde lo alto,
escucharé el rugir de los motores,
mis oídos jugarán con sus sonidos,
convirtiéndolos en choque entre olas y orillas húmedas
-experiencia sonora: caracola en tu oído/simulacro de mar-.
Un día seré tan grande que mis movimientos cortarán el aire y
podré soplar fuerte sobre el cielo gris de la ciudad,
como soplar un molinillo de viento.
Y desde lo alto,
moldearé parcelas de masa etérea,
mis manos jugarán con sus texturas,
embotellando pequeñas cápsulas de realidad.
Un día seré tan grande que desearé con fuerza cambiar de cuento y
y convertirme en Alicia, en mi País de las Maravillas.

Un día seré más grande que todo esto que aparece antes mis ojos y
podré caminar sobre la ciudad diminuta,
como Gulliver en Lilliput.
Y desde lo alto,
veré cómo las luces se distorsionan,
mis ojos jugarán con sus colores
-compensación de EV en mi cámara digital,
visión nocturna-.
Un día seré tan grande que mi cabeza estará rodeada de nubes y
podré escuchar la ciudad en hora punta,
como banda sonora -v.o.-.
Y desde lo alto,
escucharé el rugir de los motores,
mis oídos jugarán con sus sonidos,
convirtiéndolos en choque entre olas y orillas húmedas
-experiencia sonora: caracola en tu oído/simulacro de mar-.
Un día seré tan grande que mis movimientos cortarán el aire y
podré soplar fuerte sobre el cielo gris de la ciudad,
como soplar un molinillo de viento.
Y desde lo alto,
moldearé parcelas de masa etérea,
mis manos jugarán con sus texturas,
embotellando pequeñas cápsulas de realidad.
Un día seré tan grande que desearé con fuerza cambiar de cuento y
y convertirme en Alicia, en mi País de las Maravillas.

Yo creo que ese día ya ha llegado. Un beso del astronauta desorientado que vaga por la Vía Láctea
Pues vas por buen camino, desde luego...