mise en scène
4, 07 de 2006-03-07 de 2006
... o cómo cambiar de zapatos planos a usar tacones
-o reflejo de la sensualidad-
A Cris- llamémosla, Mentor
Corro
son las siete y media.
No llego.
Llego.
Mi ropa está lista,
preparada en mi caja,
algo arrugada.
La estiro
-de fondo Alaska-
Voy al baño.
Comienza la alienación,
en busca de mi-otro-yo.
Orquillas en mi pelo y
un fuerte olor a laca.
Mi cara blanca,
como el caliche de la casa de verano,
y sobre mi rostro,
chapetas colorás.
Mientras,
repaso mental,
cacareo literal.
Rimel negro en mis pestañas cortas.
Lápiz de ojos sin punta,
sacapuntas sin cuchilla.
Lápiz rojo,
labios que nunca fueron mios,
sino de otra.
Repaso mental.
Y ahora,
somos 6 reflejos iguales,
jugando a ponerle voz a Charlot.
Negro sobre blanco,
azules y magentas.
Cruces sobre las tablas.
Pantalones entallados,
tacones altos.
De fondo,
Edith Piaf comienza a entonar.
Mi camisa no tiene más botones
que abrochar.
Recojo las mangas,
levanto el cuello
y termino de atarle el pañuelo.
Mi flequillo y el sombrero
se tienen declarada la guerra,
la laca siempre fue para
pelos canosos caldados.
Mientras la música suena:
repaso mental,
cacareo literal,
historias de escuelas,
de nombres sin rostro.
Ejercicios vocales,
mentales.
Respiro,
gesticulo.
Respiro.
Mientras, escucho murmullos...
Negro sobre negro.
Y siento como la música
y los murmullos van muriendo,
como voy muriendo.
Alienada.
Una más para ser otras.
Otras que serán una más.
El negro es negro.
Presencio mi muerte y,
en mi agonía,
susúrro:
-Mucha mierda.
-o reflejo de la sensualidad-
A Cris- llamémosla, Mentor
Corro
son las siete y media.
No llego.
Llego.
Mi ropa está lista,
preparada en mi caja,
algo arrugada.
La estiro
-de fondo Alaska-
Voy al baño.
Comienza la alienación,
en busca de mi-otro-yo.
Orquillas en mi pelo y
un fuerte olor a laca.
Mi cara blanca,
como el caliche de la casa de verano,
y sobre mi rostro,
chapetas colorás.
Mientras,
repaso mental,
cacareo literal.
Rimel negro en mis pestañas cortas.
Lápiz de ojos sin punta,
sacapuntas sin cuchilla.
Lápiz rojo,
labios que nunca fueron mios,
sino de otra.
Repaso mental.
Y ahora,
somos 6 reflejos iguales,
jugando a ponerle voz a Charlot.
Negro sobre blanco,
azules y magentas.
Cruces sobre las tablas.
Pantalones entallados,
tacones altos.
De fondo,
Edith Piaf comienza a entonar.
Mi camisa no tiene más botones
que abrochar.
Recojo las mangas,
levanto el cuello
y termino de atarle el pañuelo.
Mi flequillo y el sombrero
se tienen declarada la guerra,
la laca siempre fue para
pelos canosos caldados.
Mientras la música suena:
repaso mental,
cacareo literal,
historias de escuelas,
de nombres sin rostro.
Ejercicios vocales,
mentales.
Respiro,
gesticulo.
Respiro.
Mientras, escucho murmullos...
Negro sobre negro.
Y siento como la música
y los murmullos van muriendo,
como voy muriendo.
Alienada.
Una más para ser otras.
Otras que serán una más.
El negro es negro.
Presencio mi muerte y,
en mi agonía,
susúrro:
-Mucha mierda.
te como!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!