Cuando siempre es el mejor...
3, 20 de 2005-07-20 de 2005
Y es que en noches como esta, que se van repitiendo desde hace dos semanas, dia tras dia, noche tras noche, y que continuarán dándose hasta el final de mi verano, me acuerdo de ti. Preveo que me acordaré de ti cuando este tiempo de calor pase, cuando encuentre otra compañera de noches perdidas entre árboles, sentadas sin más compañía que el vicio y el estar. Tú y yo [y el vicio, y el estar].
Y es que para mi fuiste rito en esas noches [y en esas mañanas de desayuno estresado y en esas sobremesas de muchos y complejos días] y en estas noches [rojas] sigues siendo rito. Alejada de mi, a kilómetros de distancia, pero aún sin alcanzar los miles que quedan a partir de septiembre, sigues siendo rito, porque en esto has sido mi mentor y, hay un momento en la relación pupilo-maestro, en el que el primero llega a alcanzar y superar al segundo. Y aquí te superé... sin la necesidad de llevar mil liados, todos las noches, desde hace dos semanas, me lio el mejor. Y dejo que se consuma a tu salud, mientras me pierdo entre árboles altos, y albero lleno de cristales, mientras repaso los bajones de amigos sentada en un banco y me marco plazos para quitarne las telarañas. Mientras hablo de mi. Mientras te escucho a ti. Y de paso te imagino.
Mañana será el último en mucho tiempo. Pero nunca esta zape dejará de ser esa zipi. Porque además sé que esa zipi siempre será esta zape. Siempre perfecto.
Y es que para mi fuiste rito en esas noches [y en esas mañanas de desayuno estresado y en esas sobremesas de muchos y complejos días] y en estas noches [rojas] sigues siendo rito. Alejada de mi, a kilómetros de distancia, pero aún sin alcanzar los miles que quedan a partir de septiembre, sigues siendo rito, porque en esto has sido mi mentor y, hay un momento en la relación pupilo-maestro, en el que el primero llega a alcanzar y superar al segundo. Y aquí te superé... sin la necesidad de llevar mil liados, todos las noches, desde hace dos semanas, me lio el mejor. Y dejo que se consuma a tu salud, mientras me pierdo entre árboles altos, y albero lleno de cristales, mientras repaso los bajones de amigos sentada en un banco y me marco plazos para quitarne las telarañas. Mientras hablo de mi. Mientras te escucho a ti. Y de paso te imagino.
Mañana será el último en mucho tiempo. Pero nunca esta zape dejará de ser esa zipi. Porque además sé que esa zipi siempre será esta zape. Siempre perfecto.
lo que une el humo que no lo separe nadie. me alegra que hayas encontrado la fórmula perfecta, yo aún ando girándolo a ver si me hace aparecer en otro lado...y sí, la díscipula superó con creces a la maestra!
oye, guardo el último para cuando pases un par de noches de este verano en la casa gris, esperando una liada conjunta
desde Alahurín, besos